Espejito, espejito, por un caminito…
Espejito, espejito, por un caminito…
Espejito, espejito de la pared, la más hermosa de todo el reino, ¿quién es?
El espejo que soy me deshabita: un caer en mí mismo inacabable al horror del no ser me precipita. Y nada queda sino el goce impío de la razón cayendo en la inefable y helada intimidad de su vacío. Octavio Paz
Los libros Andersen, H. C. El patito feo. Varias ediciones. Andersen, H. C. (2012) El traje nuevo del emperador. Ilustraciones de Irene Singer. Buenos Aires: Calibroscopio. Anónimo, Mito de Narciso. Varias versiones. Bodoc, L. (2008) El espejo africano. Buenos Aires: SM. Borges, J. L. “Los espejos”. Bornemann, Elsa El espejo distraído. Buenos Aires: Santillana, Loqueleo. Bornemann, Elsa “Cuando fallan los espejos”. En Un elefante ocupa mucho espacio. Bruzzone, Felix (2014) Julián en el espejo. Buenos Aires: Adriana Hidalgo, Pípala. Calvo, M. Los espejos de Anaclara. México: Fondo de Cultura Económica. Carroll, Lewis, C. Los libros de Alicia. Buenos Aires: Ediciones De la flor. Dahl, R. (2004). Blancanieves y los siete enanos. En su: Cuentos en verso para niños perversos. Buenos aires: Alfaguara. Dalí (1972-1973) “Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas eternizada por seis córneas virtuales provisionalmente reflejadas en seis verdaderos espejos”. Escher, “Mano.con globo reflectante” Grimm, J.; Grimm, W. (1812). Blancanieves Grimm, J.; Grimm, W. (2013). Blancanieves con ilustraciones de Benjamin Lacombe. Zaragoza: Edelvives. Grimm, J.; Grimm, W. (2008). Blancanieves. Adaptación de Liliana Cinetto, con ilustraciones de Eugenia Nobatti. Buenos Aires: Pictus. Hand, D. dir. (1936) “Walt Disney's Mickey Mouse: Through the Mirror”. Disponible en la web. Isol (2003) Secreto de familia. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Lee, S. (2003) Espejo. Italia: Bárbara Fiore Editora. Luján, J. (2003) “El encargo”. En Palabras manzana. Madrid: Anaya. Luján, J. ; Isol (2007). Numeralia. México: Fondo de Cultura Económica Mujica Láinez ([1950] 2005) “El espejo desordenado”. En Misteriosa Buenos Aires. Buenos Aires: Debolsillo. Pérez, S.; Lacombe, B. (2009) Genealogía de una bruja. Zaragoza: Edelvives Poe, Edgard A. ([1842-1845] 2004) “El retrato oval”. Ilustraciones de Poly Bernatene. Buenos Aires: Guadal Ramos, M. C. (2003). Belisario y los espejos de agua. Buenos Aires: Alfaguara. Ramos, M. C. (2009) La secreta sílaba del beso. Neuquén: Ruedamares. Rowling, J. K. (2010) Harry Potter y la piedra filosofal. Salamandra. Sábato, Ernesto (1948) El túnel. Shua, Ana María (1996) Microrrelatos varios en La sueñera. Buenos Aires: Alfaguara. Twain, M.2009) Diario de Adán y Eva. Buenos Aires: Corregidor. Velázquez (1656) “Las meninas” o “La familia de Felipe IV”. Walsh, M. E. (1963). “Los castillos”. En: Canciones para míLeemos juntos Los motivos de la literatura son numerosos. Emergen objetos, sucesos, épocas, problemáticas, temas… De repente el lector entrenado, el lector doble que busca seleccionar textos para mediar la lectura se topa con los espejos y descubre cuántas veces los escritores (o los ilustradores) eligen incluir estos objetos con distintos propósitos en el texto literario: por la cuestión del doble, para jugar y cantar, como símbolo o por su función…Es posible que el mediador halle innumerables textos en donde el motivo sea el espejo, los espejos, el reflejo, la mirada, el retrato, su poder, el arte de representar, entre muchas otras formas que suponen una presencia y una ausencia. Nada más recordar El mito de Narciso en el que él se enamora de su propia imagen por lo que su vanidad produce daños para charlar sobre mitología griega con los lectores en formación... Este mismo procedimiento se reelabora en Blancanieves y los siete enanitos, sus versiones y reescrituras: “Espejito, espejito de la pared, la más hermosa de todo el reino, ¿quién es?” La elegida por el Rey, la madrastra, estereotipo que vive en el imaginario social y ha sido reelaborado por la poderosa maquinaria del cine infantil y especialmente por los discursos de Disney, empuña su espejo como fuente de saber y de poder. Versionado e ilustrado bellamente, este cuento maravilloso, que también es un libro álbum en la edición de Edelvives, puede ser leído, mirado e interpretado en distintas etapas de la vida para jugar en principio con la frase famosa que se reitera y se espera, pero también para leer y analizar las ilustraciones desafiantes de Lacombe, en una edición que arrasa con cualquier pensamiento infantilizante de estos cuentos que son patrimonio universal, para conservar y leer para siempre. Desafío que también propone Roal Dalh, en su Cuentos en verso, proponiendo rupturas tanto desde el uso del lenguaje como desde el giro que le da al relato: guiños que el lector entrenado compartirá de manera cómplice con otros lectores. También el reflejo del agua puede ser fuente der descubrimiento y libertad, El patito feo de Andersen, luego de penar, vagar, viajar, descubre en el lago su imagen y, así, su identidad. El largo viaje de iniciación que propone este cuento canónico termina felizmente porque el personaje halla su tribu, y los pequeños lectores esperan un desenlace luego de tantos episodios frustrantes. En el mismo corpus de época, leemos El traje nuevo del emperador, un cuento maravilloso que a todos los chicos les divierte: qué se ve, qué se oculta, quién ve qué cosa en este cuento que exacerba las mentiras y la astucia. Un relato que juega literariamente con la mirada en el espejo para disimular y esconder la vanidad del Rey, la complicidad de sus súbditos, la astucia de los sastres. El libro de Isol, Secreto de familia, hace funcionar el espejo en el mismo sentido: ¿qué veo? ¿Qué ven? Se podrá charlar con los lectores acerca de la categoría de la belleza, los modos, la identidad y la imagen, sin lugar a dudas…El reflejo para decir otras cosas, para ver “más alla”, es un recurso que esta ilustradora utiliza también en Numeralia, tanto para evocar los patitos que inspira el número 2 como para jugar parodiando a los mosqueteros del número 3. De distinto modo, en otra serie que tal vez hable del pasaje, de las transformaciones, los deseos y de lo fantástico en la literatura, Carroll escribe en Alicia a través del espejo y, mucho más tarde, el Espejo de Oesed forma parte de la saga de Harry Potter, no para adivinar el futuro pero sí como objeto mágico que indaga en los deseos íntimos de los personajes: “Nos muestra nada más y nada menos que los más profundos, más desesperados deseos de nuestro corazón." ¿Sobre qué podrá dialogar la lectura el mediador con los lectores de Potter? ¿Cómo avanza el personaje en el primer tomo? ¿Qué función cumple el espejo mágico? En el primer libro de la saga Harry Potter, el joven hechicero entra en una habitación con un espejo por todo mobiliario. Según el director de la escuela de magia, el Espejo de Oesed (‘deseo’ al revés) «muestra nada más y nada menos que los más profundos, más desesperados, deseos de nuestro corazón». De acuerdo con la inscripción del propio espejo, escrita del revés cual obra de Leonardo Da Vinci, lo reflejado «no es tu cara, sino de tu corazón el deseo». Así, el hombre más feliz del mundo se vería reflejado exactamente como es, pues nada más necesita. En este sentido, a veces, los espejos enloquecen como les pasa a los de Bornemann, quien construye espejos que trabajan erróneamente y juegan con los personajes a deformar o cambiar las formas, tal como lo hacen los de los parques de diversiones; igual que el cuento “El espejo desordenado”, fechado en 1643 por Mujica Láinez que apresa las imágenes como un grabador y las reproduce para hallar y encontrar a culpables y culposos, en el inolvidable libro Misteriosa Buenos Aires. Y si de transformaciones se trata, la lectura de El retrato oval de Poe en no dejará indiferente a ningún lector. Como en este microrrelato de María Cristina Ramos “Espejos”, “La desconocida entregó al dueño del anticuario el espejo biselado que no la reflejaba. Cumplido el pago, la mujer salió. Atravesó la calle principal y se hundió en la sombra del zaguán de su casa. La que aparecía en las fotos históricas del pueblo, y que había sido demolida setenta años atrás.” El espejo vuelve a ser objeto, símbolo e H/historia en El espejo africano de Liliana Bodoc, de la mano de generaciones de mujeres que a través de él intentarán reconstruir un pasado atravesado por la esclavitud. Los espejos de Anaclara de Mercedes Calvo recorren poéticamente a través de distintos géneros el imaginario acerca de la ruptura de los espejos, el reflejo del cuerpo, el nombre, la identidad; además de las funciones de este objeto en el caleidoscopio, la posibilidad de desarrollar más de una mirada, porque la palabra nos nombra como “sombra, espejo y poesía”. Este recorrido para lectores entrenados parece ser también el que los miedos de Borges a los espejos dice en su poema extenso acerca de los reflejos, el doble, la muerte, las miradas y los sueños, “Los espejos”. Otro autor argentino retoma el concepto de representación: Ernesto Sábato, hizo pintar y exponer a Juan Pablo Castel en su conmovida e insistente novela El túnel. esa pequeña ventanita en que María Iribarne, la mujer protagónica, se detiene en lo que nadie hasta ese momento se había detenido. Le da significancia a la insignificancia de la pequeña ventanita en un ángulo secundario del cuadro. Castel se enamora sin demoras. Ella ha visto lo que nadie ha visto. Lo conoce minuciosamente. Se ha fijado en esa entraña que el pintor había minimizado en la pintura pero que suponía una comunidad, un encuentro entre observador y artista. Mirarse y mirar a través de son, de esta manera, momentos en donde se habilita una nueva perspectiva, nuevos tiempos y espacios, presentes también en otras representaciones artísticas como el cine y las artes plásticas, de la mano de Escher, Dalí y Disney, entre muchos otros. Cerramos este recorrido con una invitación de Jorge Luján en sus Palabras manzana:
El encargo Una mañana al lavarme la cara me busqué en el espejo y lo encontré vacío. Corrí entonces a verme en una fuente y sólo el cielo se reflejaba en ella, enturbié el agua con mi brazo y la dejé venirse clara, mas yo seguía ausente. Si acaso supieras adónde he ido déjame una señal, un mapa en el aromo de la plaza o una flecha pintada en la pared. Pero si lo ignoras, te pido que vayas al río y me dibujes un contorno en el agua cristalina y antes de que sea demasiado tarde, me des un nombre nuevo. Jorge LujánLibros

El patito feo
Andersen, H. C.

El traje nuevo del emperador
Andersen, H. Buenos AiresC. · Calibroscopio

Mito de Narciso
Anónimo

El espejo africano
Bodoc, Liliana · SM
"Los espejos"
Borges, Jorge Luis

El espejo distraído
Bornemann, Elsa · Santillana, Loqueleo

"Cuando fallan los espejos" en Un elefante ocupa mucho espacio
Bornemann, Elsa

Julián en el espejo
Bruzzone, Felix · Adriana Hidalgo, Pípala

Los espejos de Anaclara
Calvo, M · Fondo de Cultura Económica

Los libros de Alicia
Carroll, Lewis · Ediciones De la flor

"Blancanieves y los siete enanos" en Cuentos en verso para niños perversos
Dahl, Roald · Alfaguara

"Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas eternizada por seis córneas virtuales provisionalmente reflejadas en seis verdaderos espejos"
Dalí

“Mano con globo reflectante”
Escher
Blancanieves
Grimm, J.; Grimm, W.

Blancanieves
Grimm, J.; Grimm, W. · Edelvives

Blancanieves. Adaptación de Liliana Cinetto
Grimm, J.; Grimm, W. · Pictus

“Walt Disney's Mickey Mouse: Through the Mirror”
Hand, D. dir.

Secreto de familia
Isol · Fondo de Cultura Económica

Espejo
Lee, S. · Bárbara Fiore Editora

"El encargo" en Palabras manzana
Luján, J · Anaya

Numeralia
Luján, J; Isol · Fondo de Cultura Económica

"El espejo desordenado" en Misteriosa Buenos Aires
Mujica Láinez · Debolsillo

Genealogía de una bruja
Pérez, S; Lacombe, B. · Edelvives

"El retrato oval"
Poe, Edgar A. · Guadal

Belisario y los espejos de agua
Ramos, M. C. · Alfaguara

La secreta sílaba del beso
Ramos, M. C. · Ruedamares

Harry Potter y la piedra filosofal
Rowling, J. K. · Salamandra

El túnel
Sábato, Ernesto

Microrrelatos varios en La sueñera
Shua, Ana María · Alfaguara

Diario de Adán y Eva
Twain, M. · Corregidor

"Las meninas" o "La familia de Felipe IV"
Velázquez

"Los castillos" en Canciones para mí
Walsh, M. E.
